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San Osvaldo

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Rey y mártir. Nació, probablemente, en el año 605. Murió el 5 de agosto de 642. Fue el segundo de siete hermanos, hijos de Ethelfried, quien era nieto de Ida, fundador del reino de Northumberland en 547. Su madre fue Acha, hija de Ella, o Alla, el cual había capturado Deira y la había separado de Bernicia del Norte. Osvaldo pasó su juventud en casa, mientras reinó su padre, pero cuando, en 617, Ethelfried fue muerto en batalla a manos de Redwald, Rey de Angles del Oeste, hubo de huir junto con sus hermanos para recibir protección de su tío, Edwin, hermano de Acha. Hallaron refugio en la tierra de los escoceses, en el monasterio de Columba, en Hii, o Iona. Permanecieron ahí hasta la muerte de Edwin en la batalla de Heathfield (633). Su hermano mayor, Eanfrid, retornó entonces para aceptar la corona de Deira, mientras Osric, primo de Edwin, recibía Bernicia. De ese modo el reino quedó dividido de nuevo y ambas partes recayeron en el paganismo. Osric cayó en batalla al año siguiente y Eanfried murió a traición a manos del rey británico, Cadwalla. A consecuencia de ello Osvaldo bajó desde el norte, y en 635 ya había reunido en torno a sí a una pequeña banda de decididos guerreros, cerca del Muro Romano, siete millas al norte de Hexham, que después vino a ser conocido como Hevenfelt, o Campo Celestial. En ese sitio, alentado por una visión en la que san Columba le prometía la victoria mientras cubría su campamento con su manto, Osvaldo escogió una cruz de madera como su estandarte- el primer signo cristiano levantado en Bernicia- y combatió a los británicos, conducidos probablemente por Cadwalla. Los británicos fueron devastados y de ahí en adelante sólo les quedó defenderse.

Nació en 1838 y provenía de una familia acaudalada. La infancia de este santo fue perfectamente ordinaria; por el contrario, poseía un temperamento vehemente, que no siempre sabía dominar y que además leía muchas novelas e iba con frecuencia al teatro. Tras la muerte de su hermana predilecta, el santo abrazó la vida religiosa a la edad de 17 años, ingresando a la Congregación de los Pasionistas. La vida de Gabriel se convirtió entonces en un extraordinario esfuerzo por alcanzar la perfección en las cosas pequeñas. Poseía un extraordinario espíritu de oración, de caridad a los pobres, de amor al prójimo, exacta observancia y un deseo constante de mortificarse más allá de sus fuerzas junto con su absoluta docilidad a la obediencia.

Sin embargo, lo más sorprendente sobre este santo, fue la alegría con que supo consumar el sacrificio. Cuando apenas llevaba cuatro años en la religión, aparecieron los primeros síntomas de la tuberculosis, enfermedad que le impidió continuar con sus deberes de la vida comunitaria. La paciencia en la debilidad y los sufrimientos corporales y la total sumisión a las restricciones que los superiores le imponían se convirtieron en las principales características del santo. Murió el 27 de febrero de 1862.

Polio, gobernador de Panfilia y Frigia durante el reinado de Decio, trató de ganarse el favor del emperador, aplicando cruelmente su edito de persecución contra los cristianos. Néstor, obispo de Magido, gozaba de gran estima entre los cristianos y los paganos, y comprendió que era necesario buscar sitios de refugio para sus fieles. Rehusando a ser oculto, el Obispo esperó tranquilamente su hora de martirio, y cuando se encontraba en oración, oficiales de la justicia fueron en su búsqueda.

Luego de un extenso interrogatorio y amenazas de tortura, el Obispo fue enviado ante el gobernador, en Perga. El gobernador trató de convencer al santo –primero con halagos y luego con amenazas- de que renegara de la religión cristiana, pero Néstor se mantuvo firme en el Señor, siendo enviado al potro, donde el verdugo le desgarraba la piel de los costados con el garfio. Ante la firme negativa del santo de adorar a los paganos, el gobernador lo condenó a morir en la cruz, donde el santo todavía tuvo fuerzas para alentar y exhortar a los cristianos que le rodeaban. Su muerte fue un verdadero triunfo porque cuando el Obispo expiró sus últimas palabras, tanto cristianos como paganos se arrodillaron a orar y alabar a Jesús.

San Policarpo fue uno de los discípulos del apóstol San Juan Evangelista. Los fieles le profesaban una gran admiración. Y entre sus discípulos tuvo a San Ireneo y a varios santos más.

San Policarpo era obispo de la ciudad de Esmirna, en Turquía, y fue a Roma a dialogar con el Papa Aniceto para ver si podían ponerse de acuerdo para unificar la fecha de fiesta de Pascua entre los cristianos de Asia y los de Europa. Y caminando por Roma se encontró con un hereje que negaba varias verdades de la religión católica. El otro le preguntó: ¿No me conoces? Y el santo le respondió: ¡Si te conozco. Tu eres un hijo de Satanás!

Cuando San Ignacio de Antioquía iba hacia Roma, encadenado para ser martirizado, San Policarpo salió a recibirlo y besó emocionado sus cadenas. Y por petición de San Ignacio escribió una carta a los cristianos del Asia, carta que según San Jerónimo, era sumamente apreciada por los antiguos cristianos.

Nació en Ravena y fue una de esas figuras severas que, como San Juan Bautista, surgen en las épocas de relajamiento para apartar a los hombres del error y traerles de nuevo al estrecho sendero de la virtud. Debido a la prematura muerte de sus padres, el santo fue criado por su hermano, convirtiéndose en un excelente discípulo, y más tarde en un profundo servidor de Cristo. Pedro decidió abandonar el mundo exterior y abrazar la vida religiosa en otra región, entrando al convento de Fonte Avellana, comunidad de ermitaños que gozaba de gran reputación. Allí se dedicó a la oración, lectura espiritual y estudios sagrados, viviendo con gran austeridad. Pese a su negativa, Pedro asumió la dirección de la abadía en 1043 gobernando con gran prudencia y piedad. Fundó otras cinco comunidades de ermitaños, donde fomentó entre los monjes el espíritu de retiro, caridad y humildad y además estuvo al servicio de la Iglesia, siendo nombrado Cardenal y Obispo de Ostia en 1057. San Pedro escribió varios documentos que ayudaron a mantener la observancia de la moral y de la disciplina, particularmente en lo que se refiere a los deberes de los clérigos y monjes. A pesar de su severidad, el santo sabía tratar a los pecadores con bondad e indulgencia, cuando la caridad y la prudencia lo pedían. Murió el 22 de febrero de 1072.

San Eleuterio

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S. ELEUTERIO (175-189) Nació en Nicópolis, en Épiro. Fue discípulo del Papa Aniceto. Le asistió como diácono durante su pontificado.

Envió a Inglaterra a Fugacio y Damián para que convirtieran aquellas poblaciones, a instancia del rey Lucio. Eximió a los cristianos de la obligación de seguir algunas prescripciones de alimentación derivadas del judaísmo.

Durante su pontificado prosiguieron las persecuciones desencadenadas por Marco Aurelio, molesto por la actitud antiestatal de la secta montanista con la que a los cristianos se les confundía. Para subrayar que eran completamente ajenos los cristianos tuvieron que enviar al emperador cuatro apologías.

Víctima ilustre de aquellos años fue S. Cecilia, rea de haber convertido al cristianismo a su prometido Valeriano.

En la época de Cómodo, hijo de Marco Aurelio, hubo un período de relativa paz para los cristianos. Eleuterio murió mártir.

Álvaro de Córdoba, el beato, nació a mediados del siglo XIV, en Zamora (1360?) y murió en Córdoba el año 1430. Perteneció a la noble familia Cardona. Entró en el convento dominico de S. Pedro en Córdoba, en el año 1368. Fue un famoso y ardiente predicador, y con su ejemplo y sus obras, contribuyó a la reforma de la Orden, iniciada por el Beato Raimundo de Capua y sus discípulos. Después de volver de una peregrinación a Tierra Santa, quedó impactado en el corazón por el doloroso Camino del Calvario, recorrido por nuestro Salvador. Deseoso de vivir una existencia en soledad y perfección, donde poder templar el espíritu para un apostolado más provechoso, con el favor del rey D. Juan II de Castilla, del que era su confesor, pudo fundar a tres millas de Córdoba el famoso y observante convento de Sto. Domingo Escalaceli (Escalera del Cielo), donde había varios oratorios que reproducían la “vía dolorosa”, por él venerada en Jerusalén. Esta sagrada representación fue imitada en otros conventos, dando origen a la devoción tan bella del “Vía Crucis”, apreciadísima en la piedad cristiana. De noche, se retiraba a una gruta distante del convento donde, a imitación de su Sto. Padre Domingo, oraba y se flagelaba. Con el tiempo, ésta se convirtió en meta de peregrinaciones para los fieles. Poseía el don de profecía y obró milagros. Murió el 19 de febrero y fue sepultado en su convento. El Papa Benedicto XIV, aprobó su culto el 22 de septiembre de 1741.

San Eladio

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Arzobispo importante por su cometido entre los visigodos toledanos de su tiempo. Tuvo el buen gusto de admitir al diaconado a san Ildefonso que le sucedería también en la sede arzobispal de Toledo. Pasó dieciocho años al servicio de los cristianos como sucesor de los Apóstoles, desde que murió Aurasio, su antecesor en el mismo ministerio, y construyó también el templo de santa Leocadia.

Su padre llevó antes que él su nombre y ocupaba un cargo importante en la Corte. En familia de buenos cristianos nació Eladio, en Toledo, pasando la segunda mitad del siglo VI. Llega a sobresalir tanto en el cuidado de los negocios y tan merecedor es de confianza que el rey lo nombra administrador de sus finanzas ¡un antecedente de los ministros de Hacienda de hoy!

   
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